– ¿Me quieres? -Preguntó ella por enésima vez..
Él se quedó pensando cómo responderle, y tras un rato la miró y dijo:
          “Aquel brillo fortuito que nace en tus ojos cuando me miras
Para hacerse una estrella fugaz; es mi más ansiada brevedad,
Suspiras, y deliro; con las mismas locuras que deliras.
Estas loca, bella, despeinada, y amo esa simple ambigüedad,
          Amo tu risa desquiciada;
Amo la armonía que inspiras;
Y veo cielo en tu mirada
Y oigo en tu voz cantar las liras
          Quiero escarbar y hundirme en tu cuerpo, y ser tu universo entero
Solo pido que no lo hagas de nuevo, no me preguntes qué quiero
Si sabes que te extraño a suspiros y en cada suspiro muero
Que cada muerte mía es un verso y cada verso un «sí,
te quiero»”
                                                                                -Emanuel Fernandez
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