Lo que tu ya sabes
Es que yo levanté muros
encerrándome hasta hacer de mí
Un enorme enigma oscuro.

Lo que no dije fue, -por ejemplo-
De los muros que derribas.
Y que veia tus sonrisas
Entre mis sonrisas furtivas.

Sabes de mis sueños
Pero no de mis desvelos.
Como si vieras las nubes
Sin haber mirado el cielo.

Sabes que movía los pies
Pero no a dónde me dirigía.
Y que se me iba la mirada
Pero no que tú eras lo que veía.

Y un día se te encendió el alma
y vi que yo también ardía.
Y del fuego nacían versos

y de los versos, una utopía;

Tu, la mayor de mis quimeras
Alteraste mi mundo en aquel beso.
Beso que encendió una hoguera
Y desde entonces arde y quema mis huesos.

Y conoces también mis nubes grises
Pero no que yo también les temo.
Temo que alguna vez lluevan
Hasta apagar lo que tenemos

Sin embargo aquí estamos los dos;
Tu incendio y yo vendaval,
Hundiendo los pies en la arena,
Viviendo el hoy hasta que llegue el final.

-Emanuel Fernandez

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