Hoy vi por la calle a los que matan sueños
y propagan un mundo a oscuras.
Esos que apagan sin piedad sonrisas
y van mandando a todos a la basura.

Y de repente respiré y recordé
que el mundo sigue girando,
que aún no hemos ardido
y que seguimos caminando.

Que hay también esa gente
que aún mantiene el mundo vivo,
cuyo corazón es más grande
que el ego de sus motivos.

Esos que siembran sonrisas
y saben ceder el paso,
que dicen «por favor» y «gracias»,
que antes de maldecir dan un abrazo.

Y no importa cuan viles sean
los que quieran irlos apagando
pues mientras queden los diferentes,
la luz seguirá brillando.

-Emanuel Fernández

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