​Y ya está –me dije– prometo que
no escribiré nunca más sobre ti.
Ni saldrán de mi tintero más «te quiero» que los que una vez te dí.

 
Y si buscara un lucero
preferiría primero
la luna a tus ojos negros sobre mí.
 
porque aunque iluso te espero
y tu mirada venero
hay sueños que es mejor ver solo así.
 
Como saeta perdida en memorias lejanas
cuya estela me visita por la noche sin motivo
y aunque no estés ni hayas estado siempre vienes,
y te cuelas entre lineas cuando escribo.
 

Emanuel Fernández

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